domingo, 30 de octubre de 2011

El purgatorio

Como tantas veces había hecho de niño cuando salía de la iglesia respirando el aire fresco de la calle, para descontaminar mis fosas nasales de aquel olor a incienso. Aquel lugar no era un templo, ni los que me rodeaban eran buenos devotos sino que eran condenados en el purgatorio a la espera de su redención. Mire al cielo buscando un a respuesta a mis plegarias cuando escuche la voz del carcelero ordenando entrar de nuevo en las celdas. Ya sentado en el catre volvieron mis recuerdos de niño para liberar mi alma de aquella penumbra del pecado.

M. cas

ESTE NO PARTISIPO, NECESITABA LA REVISION DE (.....)

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