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domingo, 4 de marzo de 2012

La última respuesta

Por fin quietas quedaron las agujas del reloj marcando las doce y cinco y el tictac que excitaban las oscilaciones del péndulo, que extrañamente quedo en un extremo inerte. Quise gritar pero no me salio la voz. De repente cesó el dolor de mi pecho y mis pensamientos se aglutinaron excesivamente desembocando en un recuerdo, el de mi madre diciéndome la hora de mi nacimiento Siempre quise saber si me recordarían y cual seria mi ultima hora, ahora sé que pertenezco a un espacio determinado en el tiempo el cual no puede ser borrado. Un segundo más tarde todo se ensombreció para siempre.

M Cas

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El orgullo por los suelos

Y nada más existió hasta el próximo tren para mí. Quería demostrar a mi mujer que sería capaz de encargarme de la casa. Senté al peque para desayunar y aproveche para poner la lavadora, mientras él apañaba comida a sus Playmobil. Ya en el baño se distrajo con el gel mientras le prepara sus ropas, cuando regrese no lo encontraba ente la puma. Al sacar la ropa lavada note que se había desteñido, y grite “mi mujer me mata”. Ya en la estación mi mujer había retornado sonriente y dijo.

-Cariño, he conseguido el empleo ¿Me has echado de menos?

-Casi nada. Respondí asustado recordando que había olvidado apagar el horno

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Un trepa en el infierno

Y nada más existió hasta el próximo tren, excepto las tinieblas que se expandían tragándose la luz. El siguiente tren volvería pasar cuando las almas malditas estuvieran preparadas. Almas que recolectaba el jefe de estación, negociadas a cambio de ambiciones para sus vidas. La mía quedó aquí sin destino porque le facilité algunas de sus victimas. Todas ellas fueron mis jefes y todas incumplieron algún mandamiento. Con sus muertes logre ocupar sus puestos. Hasta que mi secretaria cambio el café envenenado que había preparado para él presidente enviándome a esta penumbra. Mi próxima meta será, usurpar al Führer su cargo de jefe de estación.

M. Cas.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La sal de la vida

Como tantas veces había hecho de niño después de leer los tebeos, jugaba a ser un superhéroe. También quise ser un árbol, pero nunca aprendí a posicionar los brazos para que los pájaros anidaran. Solo conseguí burlas de las niñas cuando usaban mis brazos como perchas para sus abrigos. O como cuando quise ser un agente secreto que buscaba una científica que había descubrió la formula del amor. Hasta que la encontré y me case con ella. Alguna vez se burla de mí usando mis brazos de pechas. Lo que no sabe aun es que hacia el bobo por ella. Hoy termine de leer “El Quijote”

M. cas

Un día de feria

Como tantas veces había hecho de niño volví a reír con los payasos, cuando el payaso avispado le fue dar un guantazo al atolondrado y este falló haciendo un giro. Este otro, aprovechó para estamparle una tarta en cara. Aun disfruté más cuando veía reír a mi hijo con lagrimas en los ojos e intentados contarme lo que le hacia gracia. Al salir del circo me cogió de la mano arrastrándome por cada atracción de feria. Cada momento que viví me enseño que podía volver a ser feliz aunque su madre y yo no estemos juntos. Aquella noche el insomnio se esfumó y dormí como un bebé.

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domingo, 30 de octubre de 2011

El purgatorio

Como tantas veces había hecho de niño cuando salía de la iglesia respirando el aire fresco de la calle, para descontaminar mis fosas nasales de aquel olor a incienso. Aquel lugar no era un templo, ni los que me rodeaban eran buenos devotos sino que eran condenados en el purgatorio a la espera de su redención. Mire al cielo buscando un a respuesta a mis plegarias cuando escuche la voz del carcelero ordenando entrar de nuevo en las celdas. Ya sentado en el catre volvieron mis recuerdos de niño para liberar mi alma de aquella penumbra del pecado.

M. cas

ESTE NO PARTISIPO, NECESITABA LA REVISION DE (.....)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Superviviente

Son las doce horas, un minuto y quince segundos. Tenemos que empezar el bombardeo para apoyar a la infantería. Proporciónale comida a eso cañones. Apuntar a la loma. ¡Moveos traed más proyectiles! ¡Fuego!...

Me relataba mi abuelo, que había sido sargento en la guerra, mientras engullía las cerezas escupiendo los huesos al compás de los obuses.

-Daniel, hay que comer cuando se halle, que yo he pasado mucha hambre. Me decía con marcialidad. Había escuchado cientos de veces sus hazañas y cuando terminaba, miraba las necrológicas, recortando las conocidas para guardarlas en su cajita. Para él, eran como un álbum de fotografía que le transportaba al pasado.

Manuel Cas.

Dedico este microrrelato al abuelo de una persona, la cual ha sido muy importante en vida y a la que le estoy muy agradecido. Por exceso de palabras hubo una frase que se me quedo en el tintero, y fue: Mi madre estando en el frente me envío una carta en que entre otras cosas me decía " Hijo mío, no fumes que el tabaco mata" ya su bisabuela era una adelantada a su época, creo que hubiese sido una buena investigadora, hoy día todos los paquetes de cigarrillos lleva inscrito esa mismas palabras. De todas forma, lo ese en siguente relato.

La última esperaza del fénix

Son las doce horas, un minuto y quince segundos, empezamos la cuenta atrás. Accionamos los reactores y Ascendimos lentamente experimentado como el impulso nos oprimía en el cubil. Mi corazón parecía el de un gorrión asustado, imaginando que me encontraría con la famosa huella. Pero un terremoto nos sacudió, aplazando nuestro juego. Veinticinco años más tarde la naturaleza se reveló contra vida existente a consecuencia del hombre. Jamás imagine que pilotaría la última nave que transportaría a los elegidos. Y cuando caminaba hacia mi destino una sonrisa irónica brotó de mis labios, al ver una cajetilla de cigarrillo tirada, donde leí “el tabaco mata”.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

El Alzheimer a oscuras

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado. Le decía al ver sus ojos fijos en el cielo, como si pudiera verlas. La pena que surgía desde su interior dejo caer unas lágrimas por sus mejillas. Consciente que las estrellas que verían serian las que él estimulara con sus recuerdos. Sujeto sus manos para disponerse a relatarle con detalles la historia de sus vidas. Cuando ella le interrumpió emocionada, palpando sus facciones.

-Cuéntame de nuevo como nos conocimos.- Le instó. Y una sonrisa brotó de sus labios al escucharla.¿

Quién eres tú? Interrogo ante de que empezara.

-tu ángel de la guarda- respondió tras morder su labio.

Manuel. Cas

Teatro

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado que tantas veces soñamos, y gozaremos de esas fantasías que apañaba a nuestra felicidad y Dios nos bendecirá. Colgaremos nuestros hábitos y viviremos en la fe. Con el dinero que te dejo tu familia recuperaremos el tiempo perdido. Cundo la gorda salia a escena y dijo
-No le creas, que no es cura, es un don Juan.

Ella se acercó a su oído y en vos baja respondió

-Ni yo soy moja- soy policía y sé que es un estafador.

-Pues que dios le coja confesado. Exclamo la gorda

-Que dios me castigue si miento. Se defendió el embaucador

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