Mostrando entradas con la etiqueta Relatos en cadena 2009-2010. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos en cadena 2009-2010. Mostrar todas las entradas
lunes, 18 de julio de 2011
DE PUNTILLAS
Para que no se enteren de que me he marchado me quitaré los zapatos y andaré de puntillas, pensaba mientras abría la puerta. Cuando el chirriar de las bisagras delató mi ausencia y la voz de mi madre se escuchó nombrándome en voz alta y frenando mi escapada. Oí la reprimenda por los deberes no cumplidos. Asentía con la cabeza por inercia, mientras mi mente viaja al lugar de mi cita aumentando mi inquietud. Ahora soy yo quien le digo a mi hija, cuando oigo el chirriar, que su cita puede esperar como su padre me espero a mí, pero ella me busca las vueltas imitándome.
BOHEMIO
Para que no se enteren de que me he marchado no recogí el equipaje. Salí sin rumbo buscando una señal que aliviara mi penuria para regresar y recobrar mis enseres del albergue. Creía que vencería al miedo, sin embargo una semana fuera de casa doblegó mi valentía. Me adentré en el fúnebre parque de las estatuas de los ilustres y el sonido rítmico de las hojas secas al pisarlas me llevó frente a un poeta. Empecé a recitar poemas en voz alta que improvisados me surgían. La gente que pasaba al escucharlos se paraban, depositando una monedas en mi mano. Supe entonces que mi viaje no era huero.
viernes, 25 de junio de 2010
El periódico
Pedro, el oculista, ha salido corriendo a comprar el periódico, Por el camino, se le salía el corazón del pecho pensando que le había tocado el premio. Nada más abrir la página de contactos personales vio su mensaje que decía “Lo siento, pero necesito a un hombre con fortuna. Otra vez será”
Aprovechó para mirar su boleto de lotería y al ver su número que coincidía, la alegría renació de nuevo. Se encaminó a la redacción del periódico a poner un mensaje a aquella chica que decía “Me tocó el gordo doblemente, así pues, la que todo lo quiere, todo lo pierde” (M.Cas)
Como un maniquí
Pedro, el oculista, ha salido corriendo detrás de su perro, porque en un descuido, al caérsele su sonotone, lo atrapó pensando que era un hueso. En aquel trance equivocadamente cogió unas gafas. Y al salir tropezó con una mancha negra que se movía huyendo de algo, yendo a caer justo en un busto que transportaban a la tienda, sintiendo por primera vez unos pechos tan cercanos. Cuando su mancebo le ayudó cambiando sus gafas y se dio cuenta que era sordo y ciego como aquel maniquí. Y que aquella mancha era el gato que perseguía su perro que aún llevaba su oído en la boca.
sábado, 19 de junio de 2010
Hipocresía
- Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros- decía el Presidente reunido en su casa con los ministros. Como van a creer decía:
- La masa en paro, los emigrantes, los empresarios y los bancos, todos piden algo. Unos para cubrir sus necesidades y otros para aumentar su capital. Sin contar con las religiones que sólo buscan confundir a todos criticando lo que a ellos no les interesa.
Cuando interrumpió el hijo del presidente de diez años diciendo:
- Papi, creerán cuando los más ricos compartan lo que tienen con los demás.
Todos allí rieron a carcajadas y el Presidente añadió:
-Sólo es un niño. (M. Cas)
lunes, 14 de junio de 2010
Tiniebla mística
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros y menos en esta noche tétric en la que buscamos al pequeño desaparecido en el bosque. Parecía que la tierra lo hubiese engullido y la gente, temía encontrar a la "santa compaña" entre la niebla con el niño entre sus sudarios fúnebres. Las voces resonaban gritando su nombre que se perdía en la inmensidad, como la esperanza de encontrarlo.
La luz de la luna alumbraba los claros cuando un aullido se escuchó y unos ojos deslumbrantes enrojecidos aparecieron de entre el follaje. Tras ellos había una loba que amamantaba al niño mientras le crecía el pelaje (M. Cas)
viernes, 4 de junio de 2010
Mataratas
La cena se enfriaba en la mesa, las manecillas del reloj parecían no moverse junto con aquel silencio ceremonial que increpaba mis nervios. Cada uno sentado en su lugar, esperábamos ver quién se atrevería a comer el primero. Cuando mi marido después de unas palabras recordatorias terminó persignándose, todo respondimos amén y esperamos que él iniciara su cena. Aquella tradición era de las cosas que no soportaba y recordé los apuntes de mi viejo diario, donde había escrito como quería que fuera mi príncipe azul, nada de lo escrito se asemejaba a aquel hombre y le miré sabiendo que aquellos polvos en su cena serian mi liberación. (M. Cas)
miércoles, 19 de mayo de 2010
Silencio
-No dije que lo sabía, no era el momento
-Nunca hay momentos para ti !Como si vivieras sólo! ¿Ahora sí?
-Dame tu mano, cierra los ojos- se prolongó un silencio- escúchame con atención, déjate llevar por mis latidos y embriágate de mis sentimientos.
Silencio que rompo cada día sentándome a su lado para continuar con el libro que estamos leyendo; que desgarro con mis sonrisas al contarle como fue mi día de trabajo; que adorno con una rosa cogida de nuestro jardín de sueños; que odio cuando cogió mi mano y me dijo que le quedaban sólo unos meses de aliento.
La puerta del armario
No dije que lo sabía, fuiste tú quien me lo dijo aquel día que hablabas de la pareja y como te gustaría que fuera. Noté como hacías énfasis en aquel carpintero, de hombros de centurión y cuerpo de David.
El romanticismo ha sido algo innato en ti, aún recuerdo cuando me preguntabas ¿por qué los teletubbies no se ponían calzoncillos o por qué no se les veía su pajarito y su rajita?
He supuesto que aquel nuevo armario que te montó fue determinante. Hijo solo te digo que conmigo no tienes que esconderte, pero tu padre es otra cosa. (M. Cas)
jueves, 6 de mayo de 2010
El verdugo
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared donde daba el sol de la mañana; sin el cristal, para que la luz fuese el verdugo purificador. Sus poderes procedían de ultratumba, regresando cada noche para infligirnos castigos crueles como antes de morir. Aquella noche el retrato del abuelo desapareció de la pared y escuchamos un quejido junto a su voz impotente que decía:
- De mí no podréis deshaceros mientras me recordéis, os mostraré el infierno donde me habéis colgado.
Al amanecer el retrato apareció con la imagen borrada por el sol. Y decidimos enseñar el camino hacia la luz a la sumisa de la abuela. (M. Cas)
Fantasías marcianas
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared, una foto que aparecíamos todos los hermanos. Retrocedí a mis tres años cuando en mis primeros pinitos como gimnasta, me rompí el brazo dando una voltereta en un sillón. Mis lloros cesaron cuando llegamos a lo que parecía otro planeta, donde unos marcianos vestidos de verde me miraban y sonreían. Después me subieron en una nave espacial para hacerme fotografías con luces resplandecientes. El viaje acabó cuando un extraterrestre de bata blanca me dijo que no podía mover el brazo dejándolo como un guante blanco, pero a cambio me dio una piruleta. Miro la foto y entiendo porqué soy astronauta.
El pavo real
Hasta que decidimos volver a colgarla en la pared la pluma de pavo real que nos regaló el chico guapo, encargado de las pajareras del zoológico.
La quitamos porque aquel círculo de colores, por la noche parecía tomar vida, como si fuese un ojo. Dialogamos que era lo que nos hacía sentir aquella pluma. Pensé que a todas nos daba miedo, pero comprendí que ese círculo celeste nos recordaba a los ojos de aquel chico, aunque todas lo negábamos. Lo que no sabían mis hermanas era que él me había regalo una alianza de compromiso, que por cierto ahora que lo pienso, es idéntica a las que ellas tienen. (M.Cas)
sábado, 17 de abril de 2010
La esfera mágica
Mañana va a llover- dijo mientras acariciaba aquella bola de cristal, que emitía unos rayos azulados al roce de su tacto, que se prolongaban unos centímetros más allá de su propia mano. Después me dijo que a la luz de una llama encontraría el verdadero amor y sería feliz para siempre. La miré a sus ojos y quise decir lo que pensaba, pero antes con mis pies tiré del cable que transmitía corriente a aquella esfera y nos quedamos a oscuras. Saqué el mechero de mi bolsillo, lo encendí y le dije:
-Mi amor eres tú, que buena bruja eres. (M.Cas)
Cabalgata de reyes
-Mañana va a llover -dijo mi tía Dolores mientras se sentaba torpemente sujetándose la cadera en su viejo sofá y añadió: - porque me duelen los huesos y me avisan de cuándo va a llover. Remedios, mi otra tía, que se había comprado un nuevo paraguas, negó al instante que eso fuese posible porque a ella le brillaban los ojos de mirar por la ventana donde veía el arco iris en el horizonte y dijo:
-En la televisión dio buen tiempo
Y le pregunté ¿Por qué te compraste el paraguas?
-Para coger caramelos en la cabalgata de reyes-me respondió
domingo, 11 de abril de 2010
Dolor de hija
Seguimos sin hablarnos y continúo mirando las manetas del reloj. No lo soporto, si pasa una hora más este silencio esta vez si que me voy de casa. La impaciencia de esos momentos me remordía la conciencia a pesar de que no había echo nada. Nada imperdonable. Cuando mi madre me veía en esa desesperación entonces un abrazo hacía la reconciliación. Y yo pensaba, puff... ya esta, no lo haré más. Ella es poseedora de un arma muy poderosa, como yo sé hoy que esa misma arma fue la que me hizo entender cuanto me quería.
Un billete fantasma
Seguimos sin hablarnos desde aquel último día cuando estábamos apunto de reencontrarnos de nuevo. Después de haberla llamado en las horas que yo sabía que su teléfono sería atendido, con mi maleta preparada, algo pasó dentro de mi que terminó desordenando mi cama con aquella ropa que con tanta ilusión había sido doblada. La sensación que tuve en ese momento al no contestarme sobre la decisión del billete de tren, fue que ella no me quería. Al día siguiente un mensaje de llanto y pesar me hizo saber que era ella la que sentía que yo no le amaba. (M. Cas)Silencio de amor
Seguimos sin hablarnos después de una semana, noto que me evita al mirarme. En la comida sus ojos se clavan en las patatas fritas que en un triste huevo de yema seca se empeña en mojar las puntas. Al llegar la noche, ella como dueña de la pensión me da las llaves y cada uno se va a su habitación cruzando una tímida mirada que me dice que en la hora bruja mi puerta se abrirá y entrará la fantasía que durante el día silenciamos. Mientras escuchamos el roncar de su marido, ella me pide que la lleve conmigo. (M. Cas)
jueves, 8 de abril de 2010
Flechazo en carnaval
¡Imbéciles! Retumba en mi mente el recuerdo de sus gritos, mientras la rescataba de una bandada de palomos, que la incordiaban levantándole la falda. Sus coletas, la falda de tablas y la mirada por encima de sus gafas, no delataban los treinta años que tenía. Fue coincidencia que yo fuese vestido con toga y birrete.
Se acerca el tiempo pagano de cuaresma y empiezo a pensar que le propondré este año, algo donde ella lleve faldas como ir de sacerdote y monja o de señorito y sirvienta, con la sorpresa de que pareceremos dos imbéciles celebrándolo en los carnavales de Cádiz.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Creatividad
Prisionero de su esfera. Había quien quería sacarlo de ese mundo pensando que se volvería loco. En cambio, él divagaba ordenando sus pensamientos hasta que de ese mundo nacía una nueva fantasía que alimentaba su necesidad de expresar. Era entonces cuando verdaderamente se sentía vivo. A veces la necesidad por escribir todo lo que imaginaba le dejaba agotado, aunque esa sensación se convertía en paz al terminar y aún más, cuando sus cuentos veían la luz impresa en tinta e imaginaba como los niños penetraban en esa esfera de colores llena de personajes pintorescos que les hacía feliz, como él lo había sido. (M. Cas)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
