viernes, 18 de marzo de 2011
El masajista
Sídrome de Estocolmo
Engaño
lunes, 14 de marzo de 2011
Relatos en cadena
viernes, 11 de marzo de 2011
Marido de ocasión
Con este amargor tan extraño que tengo por el funeral de mi amiga, voy mezclando en mis pensamientos, a pesar de mi dolor, que queda libre su “marido”. Que en tantas ocasiones fantaseé con él, atento, caballeroso, con principios y una verborrea inacabable, nunca te aburrías a su lado. Pero en cambio, todas sabíamos que era un mujeriego que donde veía una falda se perdían sus pensamientos de fidelidad. Siempre pensé que eso lo hacía porque ella no supo conquistarlo de verdad.
Ahora el camino lo tengo libre... Pero me pregunto ¿no habrá matado él a mi amiga para estar conmigo?
Como buenas hermanas
Con este amargor tan extraño por la muerte de mi amiga. Recuerdo como nació nuestra amistad tras aquella patada, compartiendo nuestros secretos de niñas, el rubor de la primera mirada con un chico, el primer beso o las rabietas y grandes injusticias que hacían con nosotras nuestros padres. Fue creciendo conforme lo hacíamos nosotras hasta el punto que llegamos a tener el mismo gusto por los chicos y sin que ella lo supiera, compartíamos a su marido. Sé que en adelante no serán tan emocionantes nuestros encuentros secretos, esto hará que la eche mucho de menos.
sábado, 5 de marzo de 2011
Ofidiofobia
Mis muñecos
sábado, 22 de enero de 2011
Inquieto corazón
Todo el mundo sabía que era una mujer bala porque conseguía todo lo que se proponía por absurdo que fuera. En cambio su marido, estaba excepto de ambiciones quizás porque ella las tenía a raudales. Ella fue tan veloz que hasta sus dos hijos fueron sietemesinos. Su marido dudaba que fueran suyos, porque cuando hacían el amor ella lo daba por terminado antes que él acabara. Ya de joven cambiaba de novio tan rápido como de vestido. Hasta que tanto correr para ser la primera la hizo caer para postrarla en una silla de ruedas. Ahora tiene tiempo para disfrutar de todo lo que antes se había perdido. (Manuel Cas)
Arrolladora
Todo el mundo sabía que era una mujer bala y cuando disparaba era arrolladora, ingenua y única, manejando a todo hombre para realizar sus deseos. En cambio, siempre guardaba en la recámara un disparo certero al corazón, siempre supo donde estaba mi diana. Así me tiene, clavado a la espera de otra inquietud suya, que espero que sea para decirme que sí a lo que le pregunté: “¿quieres ser mi esposa?”
lunes, 20 de diciembre de 2010
El fin
Ley de vida
sábado, 27 de noviembre de 2010
Dehemencia senil
Olvido escatológico
jueves, 4 de noviembre de 2010
Viajes de realnima
sábado, 23 de octubre de 2010
Amor eterno
