martes, 17 de mayo de 2011

Hoy es diferente

Hago mi rutina al levantarme de ver las noticias tomando un café con tostada. Ardo en ansias de user mis bonotren. Mientras estoy duchándome, pienso en la ropa que voy a ponerme y decido que iré de rojo. Sólamente en cinco viajes nos hemos cruzado, pero las miradas han sido fulminadoras, tanto que por ellas me atreví y le anoté mi número de teléfono ayer, desde entonces pienso en ese color. Subiendo las escalerillas del tren le veo observándome con su uniforme de revisor... Hoy tacharé los lavabos del tren en mi calendario de sueños realizados.

sábado, 7 de mayo de 2011

La Feria de Sevilla 2011


No pensé yo que la noche del viernes iba a acabar tan emocionante como pasó. La verdad, nunca me han gustado los sitios donde se junta demasiada gente, me da sensación de fobia
Pero hoy tengo que decir que no me pasa siempre eso, ya que la Feria de Sevilla es uno de esos lugares, donde a pesar de lo grandiosa que es, parace pequeña por la gran cantidad de gente que allí hay. En definitiva, la Feria, sus atracciones en la calle del Infierno, sus casetas... son lugares que nunca había visto. Especialmente en la calle del Infierno había una variedad asombrosa de atracciones que en Sevilla se le llaman "cacharritos"
Aunque con miedo, me lanzé a convencer a mi acompañante para subir a la noria tras habernos tomado nuestro primer malaguita. Llegué a arrepentirme hasta el punto que no me importaba que regalará las entradas. Pero como fue muy persuasivo, nos subimos... y no me arrepiento, porque aunque al principio quería bajarme, que pararan aquello... sólo por las vistas desde arriba de toda la ciudad, mereció la pena. Entre paseítos, algún que otro vinito más
Aunque algo cara, tengo que decir que hubo gente muy amable dejándonos compartir con ellos la fiesta en sus casetas. Eso sí, cuando hay pelea aquello me pareció una guerra ya que tengo que contar que nos tuvimos que meter entre dos mesas para que no nos cayesen las botellas vacías que parecía que llovían... pero salimos indemnes y aquí estamos para contarlo.
 

viernes, 18 de marzo de 2011

El masajista

Totalmente segura se dejó llevar por aquel momento que la extasiaba mientras sus fuertes manos la relajaban con aceites notando como estiraba su piel en cada roce. Un inmenso calor la perturbó cuando sintió como aquel rodillo impregnado en esencias presionaba entre sus piernas, haciéndola desear que no parara. Durante una hora se repitieron aquellas sacudidas de dolor y placer que la dejaron exhausta, cuando él dijo: - Cierre los ojos y descanse un rato antes de levantarse. Su voz cálida junto con sus manos, le habían quitado todos sus dolores musculares en una sesión, que no dudó que repetiría. (Manuel Cas)

Sídrome de Estocolmo

Totalmente paralizada, amordazada y con los ojos vendados por aquel secuestrador, aquí me ha dejado diciéndome que no intentase escapar ni gritar, que regresaba enseguida. Me rio en pensamientos "¿Qué no me mueva? Es imposible, me tienes atada". No sabría decir el tiempo que ha transcurrido cuando oigo el girar de la llave ni el que tarda en acercarse tan sigilosamente, que el roce de sus labios en mi cuello me hace estremecer y el calor de su cuerpo desnudo al abrazarme dejé escapar un Ohhhhh enmudecido, mientras siento como él y yo nos convertimos en uno, haciéndome totalmente feliz.

Engaño

Totalmente convencida caminaba con paso firme hacia el lugar de encuentro. La emoción la envolvía más cuanto más cerca estaba. En cierta forma, quería pasar desapercibida pero su vestimenta exótica y sensual lo hacía imposible. El temor a que su marido la viera aumentaba su determinación por aquel encuentro y más si la veía con su cita. Una vez llegó se dieron un abrazo y un par de besos, aquella mujer que la esperaba era muy bella y elegante. En cuanto le enseñó el catálogo de bocetos de ropa, sólo pudo decir "su marido es un artista de la moda, lo contratamos" (Manuel Cas)

lunes, 14 de marzo de 2011

Relatos en cadena

Con este amargor tan extraño que va consumiendo mi honradez, cada vez que tengo que elegir un microcuento ganador y que nunca es el que mi conciencia me dicta, sino el que mejor le conviene a la sociedad mercantil. Que bajo las intenciones culturales se camufla para negociar la literatura según su interés. No conformándose, le dan publicidad a bombo y platillo para aparentar profesionalidad. Pero esta vez me negaré a seguir saboreandola mierda de la falsedad porque enviaré este microcuento anónimamente a mis jefes; seguro que este no ganará, pero al menos sabrán que la semilla ya está sembrada. (Manuel Cas)

viernes, 11 de marzo de 2011

Marido de ocasión

Con este amargor tan extraño que tengo por el funeral de mi amiga, voy mezclando en mis pensamientos, a pesar de mi dolor, que queda libre su “marido”. Que en tantas ocasiones fantaseé con él, atento, caballeroso, con principios y una verborrea inacabable, nunca te aburrías a su lado. Pero en cambio, todas sabíamos que era un mujeriego que donde veía una falda se perdían sus pensamientos de fidelidad. Siempre pensé que eso lo hacía porque ella no supo conquistarlo de verdad.

Ahora el camino lo tengo libre... Pero me pregunto ¿no habrá matado él a mi amiga para estar conmigo?

Como buenas hermanas

Con este amargor tan extraño por la muerte de mi amiga. Recuerdo como nació nuestra amistad tras aquella patada, compartiendo nuestros secretos de niñas, el rubor de la primera mirada con un chico, el primer beso o las rabietas y grandes injusticias que hacían con nosotras nuestros padres. Fue creciendo conforme lo hacíamos nosotras hasta el punto que llegamos a tener el mismo gusto por los chicos y sin que ella lo supiera, compartíamos a su marido. Sé que en adelante no serán tan emocionantes nuestros encuentros secretos, esto hará que la eche mucho de menos.

sábado, 5 de marzo de 2011

Ofidiofobia

-¿Por qué me miras así? Si sabes que me atemorizas. ¿Qué quieres de mí que no te haya dado ya? Si hasta el sol que brillaba en mis ojos me quitaste, ocultado por tu sombra. Te llevaste a mi prole sin compasión y no contenta, aún vienes en mi busca. Tu veneno me ha dejado inmóvil, ¿a qué oscuro lugar me llevas? que no veo la luz al final. ¿por qué aprietas mi ser ahogándome? Harás que mi corazón estalle de terror, !déjame salir!... - gritó, divagando la pobre rata esperando sus respuestas, mientras era comida por aquel reptil. (Manuel Cas)

Mis muñecos

¿Por qué me miras así? Me preguntaba mientras venían a mi mente miles de imágenes de cuando era niña, donde me recreaba en aquel teatro que mamá me hizo. El arlequín era el saltimbanqui, el actor que cambiaba de voz a cada personaje que interpretaba. Siempre me preguntaba quién le ponía la voz. Miraba a mis padres como con sus manos movían aquellas marionestas, pero sus labios estaban quietos. Mientras que la voz imitaba mil efectos de chirríos, golpes o cachiporrazos. De esta intriga nació quien soy... una gran ventrílocua.

sábado, 22 de enero de 2011

Inquieto corazón

Todo el mundo sabía que era una mujer bala porque conseguía todo lo que se proponía por absurdo que fuera. En cambio su marido, estaba excepto de ambiciones quizás porque ella las tenía a raudales. Ella fue tan veloz que hasta sus dos hijos fueron sietemesinos. Su marido dudaba que fueran suyos, porque cuando hacían el amor ella lo daba por terminado antes que él acabara. Ya de joven cambiaba de novio tan rápido como de vestido. Hasta que tanto correr para ser la primera la hizo caer para postrarla en una silla de ruedas. Ahora tiene tiempo para disfrutar de todo lo que antes se había perdido. (Manuel Cas)

Arrolladora

Todo el mundo sabía que era una mujer bala y cuando disparaba era arrolladora, ingenua y única, manejando a todo hombre para realizar sus deseos. En cambio, siempre guardaba en la recámara un disparo certero al corazón, siempre supo donde estaba mi diana. Así me tiene, clavado a la espera de otra inquietud suya, que espero que sea para decirme que sí a lo que le pregunté: “¿quieres ser mi esposa?”

lunes, 20 de diciembre de 2010

El fin

Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol frente a las montañas nevadas que con suerte veremos crecer anunciándonos los cambios de estación. En la temporada de nieve nos sentaremos a relatar mientras escribes todo lo que nos ha sucedido, para dejar constancia de que fuimos los últimos que habitamos la tierra después de aquel cataclismo sin haber podido dejar descendencia. (Manuel Cas)

Ley de vida

Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol donde cada primavera le veremos crecer al compás de él. Ya en verano, pondremos un columpió para balancearle mientras nos cobijará del sol. En el otoño, jugaremos al escondite con sus hojas; mas en invierno, lo adornaríamos para navidad. Algún día él grabará en su tronco un corazón que más tarde verá de mayor y sentirá nostalgia. Pero para entonces quizás ya descansaremos bajo la tierra junto al árbol devolviéndole lo que nos dio. (Manuel Cas)

sábado, 27 de noviembre de 2010

Dehemencia senil

Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada, la luz encendida, olor a loción de afeitar, el cierre de la ducha abierta y la toalla tirada ocultando sus zapatillas; como el hacía habitualmente.
Pero esta vez dejé la cámara de vídeo grabando. Al principio, me causaba escalofriós el ver que cada mañana se repetía aquel caos. Antes de morir mi marido fue muy ordenado hasta que esa enfermedad le afectó, olvidándose de todo. Le reprimía a cada instante hasta que llegué a acostumbrarme.
Pensaba que era su espíritu, hasta que vi en la filmación como yo misma era la que lo hacía y me eché a llorar. (Manuel Cas)

Olvido escatológico

-Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada- dijo mamá malhumorada, mientras me escondía para que no la tomara conmigo.
Solía mirarme cuando algo le molestaba, tenía la sensación que me culpaba de todo. Pero esta vez decidido dije:
-Hace unos momentos papá se estaba afeitando, como todos sabemos, a Lulú le gusta sentarse en la tapa del váter para mirarle. Justo cuando él salía, ella saltó a la tapa, pero al hacerlo la tapa se abrió.
-¡Dios mío! !Esta perra hule a mierda!- Interrumpió mi madre antes de que terminara de contarle.
-Y yo volví a sentirme culpable por no tirar de la cadena. (Ana T.)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Viajes de realnima

Rutinariamente, intercambió sus pulseras identificativas. Compartió habitación con Juan, un niño de mirada triste, languidecido cuerpo y debilitado hálito debido a su tratamiento de quimioterapia. En sus ojos veía sus ganas de viajar a un mundo del cual él tenía la llave y sin dudarlo, cuando dormía, le ponía su pulsera para cederle su billete con el celador con destino a la rehabilitación.

sábado, 23 de octubre de 2010

Amor eterno

Como los ángeles al caer el sol salía de casa emperifollada con aspecto felino, balanceando su culo al ritmo de sus tacones. Dispuesta a someter a castigo a los demonios que halagaran sus encantos. Se dirigió como cada diecisiete de octubre para cumplir su promesa de ser feliz. Entró en un garito y eligió a un chico que se pareciera a su amor para llevarlo con ella hasta su destino. Cuando llegaron se pararon delate de una lápida. Se denudaron e hicieron el amor mientras ella repetía en gozos la cita de la lápida “TU AMOR NUNCA TE OLVIDARÁ” (Manuel Cas)

jueves, 7 de octubre de 2010

Chiribitas de amor

Aunque Tú no me lo digas,

yo sabré que es de tu vida.

Andaré por tus caminos

para ser tu único destino.

Quiero mirar desde tus ojos

y hacer de ti mi eterno antojo.

Voy a escribir balada nueva

para que tu cuerpo se mueva,

castigando tus sentidos

al compás de mis latidos.

Quiero bailar contigo...

para volar inmensamente

en nuestro Edén más reciente.

Quiero bailar contigo...

descalzándonos en el piso.

Inventaremos nuevos besos

que alentarán estos comienzos.

Quiero abrazar tus sonrisas

uniéndolas a las mías.

Quiero que sepas que mi fuego

sólo en Ti encuentra consuelo.

Aunque Tú no me lo digas,

yo sabré que es de tu vida.

Manuel Cas

sábado, 25 de septiembre de 2010

Soledad

A paso lento me encaminaba hasta la estación donde debía coger mi tren hacia un destino incierto. Rebuscaba entre la gente un motivo para no partir, la inquietud me asfixiaba al acercarme al andén y mis pasos se ralentizaban.
Veía como la gente se movía con prisa a mí alrededor. El reloj marca las seis mientras la última llamada por megafonía anunciaba que mi tren salía. Indeciso posé mi pie en el escalón y miré hacia atrás recordando que allí dejaba la historia de mi vida y nadie me despedía, tras setenta años volvía sobre mis pasos. (M. Cas)